
ORIGEN E HISTORIA
Esta raza evolucionó en Inglaterra durante los siglos XVII y XVIII, mediante el cruce de caballos orientales con yeguas nativas.
Tres sementales son los fundadores de la estirpe: el Turco Byerley, el árabe Darley y el árabe Godolphin. De ellos salieron los tres linajes de la cría del pura sangre: Herold, Eclipse y Matchem.
La crianza del pura sangre ha sido siempre muy selectiva y cuidadosa para alcanzar las metas que hoy en día se ven reflejadas en la conformación, en los aires y en la resistencia de estos ejemplares en las carreras.
PROTOTIPO RACIAL
Cabeza: La cabeza es fina, hermosa, enjuta y con buen perfil. Tiene los ojos vivos, grandes y de expresión despierta, sus ollares grandes y el ahogadero es muy fino. Sus orejas tienen gran viveza y movilidad.
Cuello: El cuello es largo y termina en una cruz bien definida.
Cuerpo: Sus espaldas son esbeltas y con una inclinación típica en ellos. Su perímetro torácico es muy importante para que tenga buena expansión pulmonar, como corresponde a un caballo de carreras. Su cuerpo es fino aunque bastante fuerte.
Alzada: La Alzada media del pura sangre esta entre los 1,62 y 1,64 m.
Extremidades: Son finas y dan la impresión de ser débiles a primera vista pero no es así.
Capas: Son por lo general castaño bayo, aunque también pueden ser alazanes, negro y tordo.
Piel: La piel es fina, delgada y sedosa como corresponde a un animal tan refinado.
APTITUDES
Es la raza más rápida del mundo, el caballo de carreras por excelencia. Triunfa en todas las ramas de la hípica, en las que el coraje y la resistencia sean los principales requisitos.
Posee una gran energía física y mental. Es valeroso y capaz de luchar hasta el final, lo que hace que por lo general se le considere un animal nervioso y sensible y con un carácter muy difícil. |